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El Ciclo de Kondratieff

 

Este ciclo, de una duración aproximada de 54 años, fue observado por primera vez por un economista ruso llamado Kondratieff cuando, en 1926, se dió cuenta que el comportamiento de la economía norteamericana entre 1780 y 1926 había seguido tres oleadas cíclicas. Otros investigadores posteriores han conseguido mostrar que la economía inglesa se ha comportado de forma parecida desde 1271 hasta la actualidad. En este punto, la investigación para otros países se encuentra con la limitación de la falta de unos datos mínimos que cubren un periodo suficientemente significativo.

Básicamente, este ciclo se compone de cuatro fases:

La subida, de una duración aproximada de veinte años. Después de llegar al techo (donde, probablemente, hay alguna guerra) viene...

Una depresión, de unos cinco años de duración. Después...

Una recuperación «financiera», de unos cinco a veinte años. Finalmente...

La caída, de una duración de unos veinte años, que acaba, posiblemente, en otra guerra.

Trataremos aquí de describir este ciclo largo fijándonos en las características generales (que se van repitiendo en cada ciclo) y describiendo las características particulares (que varían de un ciclo al otro) en función de lo que ha pasado en el último, que parece haberse iniciado alrededor de 1940. Sería muy recomendable que, al leer la descripción de cada fase del ciclo, se vaya siguiendo el cuadro 1, donde hay representada la trayectoria cíclica de la economía mundial en el siglo XX.

Ciclo 1

1895-1920: Fase de prosperidad. Desarrollo de las industrias de fertilizantes y metalúrgicas y adopción de avances tecnológicos fundamentales en la industria siderúrgica.
1914-1918: I Guerra Mundial.
1920-1924: Depresión económica: «balcanización» de antiguos grandes estados europeos en pequeños países de estructura económica desequilibrada y muy proteccionistas en sus relaciones económicas en el exterior. Hiperinflación en Alemania y otros países de centro-Europa.
1924-1929: «Los felices años 20».
1929: Crack de la bolsa de New York y inicio de la gran depresión.
1936: Inicio de la guerra civil española. Las grandes potencias inician programas de rearme acelerado.
1939-1945: II Guerra Mundial.

Ciclo 2.

1948-1973: Fase de prosperidad. Desarrollo de las industrias químico-farmacéutica, petroquímica y plásticos, electrodomésticos, automóbiles y energía atómica de fisión.
1963-1974: Guerra del Vietnam.
Invierno 1973-1974: Primera crisis petrolera.
1979-1982: Segunda crisis petrolera.
Finales de 1982: México amenaza con hacer suspensión de pagos exteriores (amortizaciones e intereses de su deuda exterior). La Reserva Federal norteamericana cambia su política monetaria, iniciando una época de continuados descensos en el tipo de interés.
1983-1988 (?): Recuperación «financera».
Finals de 1988 (?): Crac de las bolsas internacionales que inicia una nueva gran depresión.
1989-1996 (?): Depresión económica.
1996-2000 (?): Gran Guerra.

Ciclo 3.

2000-2025 (?): Fase de prosperidad. Desarrollo de la energía nuclear de fusión y de las industrias basadas en la biología aplicada, aprovechamiento integral de los oceanos. Industrias de tecnología espacial. Generalización doméstica de la electrónica avanzada (por ejemplo, uso doméstico de los robots).

Fase primera.
En el fondo de la depresión las expectativas de los empresarios sobre los beneficios futuros son tremendamente pesimistas y, como la utilización de la capacidad de producción instalada es muy baja, la inversión es muy reducida. Las familias tienen tendencia a restringir su demanda de bienes de consumo al mínimo indispensable. El paro es muy elevado, los tipos de interés muy bajos, los precios internacionales de las materias primas hace tiempo que están en los mínimos y, finalmente, la tasa de inflación es cero o, incluso, negativa.

La guerra que probablemente estalle servirá de catalizador de la actividad económica. En efecto, las perspectivas de una próxima guerra provocan una demanda adicional a través de los gastos de rearme iniciados por los gobiernos; cuando la guerra estalla, la demanda se mantiene por los aumentos de las exportaciones de los países no beligerantes hacia los beligerantes; finalmente, cuando la guerra acabe, las necesidades de reconstrucción provocarán un nuevo estímulo a la demanda. Como que la capacidad industrial no utilizada y el paro son, en este momento, elevados, la estirada de la demanda no provoca una inflación significativa; esto y las relativas facilidades monetarias hacen que los tipos de interés nominales sean bajos y el crédito abundante y barato.

A medida que el tiempo pasa y la reconstrucción se termina, comienza una nueva gran estirada de la demanda: durante toda la fase baja del cicle se han ido produciendo nuevos descubrimientos (tanto de nuevos procesos productivos, que abaratan los costes de las empresas, como de nuevos artículos de consumo) que ahora saldrán de los centros de investigación para introducirse en la vida cotidiana. En efecto:

Las empresas ya trabajan a plena capacidad (y obtienen unos buenos beneficios) por lo cual sentirán alentadas a realizar inversiones dirigidas a:

- Introducir nuevos procesos productivos mas eficientes.
- Ampliar la dimensión de las plantas de producción.
- Construir nuevas plantas para producir los nuevos artículos que la gente demanda.
- En el mismo sentido, el paro es muy bajo, y lo ha sido de forma continuada durante algunos años, cosa que hace que la masa salarial total sea elevada y los consumidores se sientan confiados hacia la continuidad en la percepción de estas rentas. Además, los nuevos artículos que se introducen en el mercado encuentran una demanda virgen. Los dos factores conducen a una demanda de consumo muy elevada.

La persistencia, durante tantos años, de la demanda acaba provocando que los precios de las materias primas, que han ido subiendo lentamente, comiencen a hacerlo a un ritmo mucho mas fuerte. Por otro lado, la plena ocupación, mantenida desde hace mucho tiempo, hace que en el mercado de trabajo la fuerza negociadora se traslade progresivamente desde la patronal hacia los sindicatos, lo cual comportará costes salariales crecientes para las empresas. Estas subidas de costes (de materias primas y salariales), en una situación de gran demanda, harán que las empresas reaccionen aumentando los precios, lo cual irá despertando la inflación.
Durante toda esta primera fase de Kondratieff, las bolsas habrán recorrido unos cuantos ciclos cortos (ver la segunda parte del artículo) donde las fases alcistas serán largas y las bajistas de duración no demasiado grande (dos años, quizá, como máximo) y no muy fuertes.

Al final de esta primera fase suele estallar alguna guerra que agraba las tendencias inflacionarias del sistema económico, y esto porque ahora la demanda adicional viene cuando las empresas trabajan a plena capacidad y en el mercado de trabajo hay plena ocupación.

La aparición de un nivel de inflación medio (o alto, según el país) y con tendencia sostenida (o incluso creciente) favorece la aparición de distorsiones en el aparato económico, de las cuales las mas importantes, por lo que aquí estamos tratando, son la progresiva descapitalización de las empresas (a través de la sobrevaloración de los beneficios) y la generalización de la inversión especulativa (en estos momentos es cuando se pone de moda la colocación del ahorro en oro, sellos, inmuebles, etc).

 

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